Mis normas: Principios de éxito para los jóvenes

Nuestro propósito es ayudarte a establecer pautas en tu vida que te ayuden a tomar las
decisiones correctas ahora y en el futuro. Cuando llegues a comprender su importancia, podrás
hacer de estas pautas una norma en tu vida.

La relación con Dios
La relación con Dios

La relación con Dios

Todas las personas, sin excepción, son hijos e hijas de Dios. El saber que tú eres un hijo o una hija de un amoroso Padre Celestial, puede darte la seguridad de que Él está interesado en ti y quiere lo mejor para tu vida.

La vida está llena, tanto de oportunidades como de desafíos. Si vives en armonía con Dios y procuras Su guía, Él te ayudará en aquellas situaciones difíciles que no sepas cómo resolver por ti mismo(a).

Una manera de comenzar es cultivar el hábito de la oración. Hablar a menudo con tu Padre Celestial te ayudará a sentir que te escucha. Con el tiempo, aprenderás a escucharlo por medio de los sentimientos de tu corazón.

También puedes acercarte a Dios mediante el estudio de las Escrituras. Eso te ayudará a comprender la voluntad de Dios y a saber cómo puede Él guiar tu vida. Estudia las Escrituras con regularidad y esfuérzate en aplicar sus enseñanzas.

Independientemente de tus creencias religiosas, comparte tu fe con otras personas para que puedan fortalecerse y ayudarse unos a otros. El ser parte de una comunidad fuerte y religiosa puede darte la fortaleza espiritual necesaria para afrontar los desafíos de la vida.

A medida que vivas en armonía con la voluntad de nuestro Padre Celestial, tendrás una vida llena de experiencias positivas. Tomarás las decisiones correctas, sentirás paz en tu interior y serás feliz al saber que Dios siempre está contigo para protegerte y guiarte.

Pregunta: “¿Mi manera de vivir me acerca más a mi Padre Celestial cada día?”

La salud física y emocional

La salud física y emocional

Tú eres responsable de cuidar de tu salud física y mental. Aléjate del alcohol, el tabaco y las drogas. Así tendrás el control de tu vida y mantendrás una mente y un cuerpo sanos.

Nunca permitas que nadie te engañe haciéndote pensar que consumir esas sustancias te hará más feliz, más popular o más atractivo(a) o que “solamente una vez no te hará daño”. Son adictivas y dañan tu cuerpo y tu mente. El alcohol debilita tus sentidos y tu autodominio y te puede llevar al alcoholismo, el cual destruye a las personas y a las familias.

Las adicciones dañan tu bienestar, deterioran las relaciones con la familia y los amigos, disminuyen tus sentimientos de autoestima y limitan tu capacidad para tomar decisiones por ti mismo(a).

Si estás tomando ahora mismo alguna de esas sustancias o estás luchando con cualquier tipo de adicción, todavía hay tiempo de conservar tu cuerpo y tu mente sanos. Si lo necesitas, busca ayuda profesional.

Trata de comer saludablemente, hacer ejercicio con regularidad y descansar el tiempo suficiente. Sé moderado(a) y equilibrado(a) en todos los aspectos de tu salud física. Evita las dietas extremas que pudieran llevarte a tener deficiencias en la alimentación.

Tu salud emocional también es importante y puede afectar a tu bienestar físico. La decepción y la tristeza ocasional son parte de la vida. Si tienes sentimientos prolongados de tristeza, desesperación, ansiedad o depresión, habla con tus padres o con otro adulto en quien confíes y encuentra la ayuda que necesitas.

En todos los aspectos de tu vida, busca siempre soluciones saludables a los problemas.

Pregunta: “¿Qué estoy haciendo para cuidar mi salud física y emocional?”

El trabajo
El trabajo

El trabajo

El trabajo es honorable. Desarrollar la capacidad para trabajar aumentará tu autoestima y te permitirá hacer grandes contribuciones en tu comunidad. Te bendecirá, tanto ahora como en el futuro.

El aprender a trabajar comienza en el hogar. Ayuda a tu familia participando de buena voluntad en el trabajo que se necesita para mantener un hogar. Aprende a temprana edad a administrar prudentemente tu dinero y a vivir dentro de tus propias posibilidades. Evita las deudas y ahorra para el futuro.

Convierte en un hábito el establecer metas elevadas para ti y ten la disposición de trabajar arduamente para alcanzarlas. Desarrolla autodisciplina y da lo mejor de ti en todas tus responsabilidades en casa, en la escuela, en tu trabajo y demás ocupaciones.

No seas ocioso(a). La ociosidad es una conducta negativa que puede dañar las relaciones y puede llevarte por otros caminos peligrosos. No pases una cantidad excesiva de tiempo en actividades que te alejen del trabajo productivo, tales como el uso de internet, jugar a videojuegos, ver la televisión y estar con tu teléfono celular (móvil).

No pierdas el tiempo ni el dinero en juegos de azar. Jugar por dinero está mal y no debe utilizarse como una forma de entretenimiento. Es adictivo y conduce a la pérdida de oportunidades, arruina vidas y destruye familias. Creer que se puede obtener algo por nada es falso.

Recuerda que tienes un gran potencial y te esperan grandes oportunidades. Serás bendecido si te esfuerzas por desarrollar tu potencial y logras tus metas.

Pregunta: “¿Estoy usando el tiempo en actividades productivas que me preparen para trabajar ahora y en un futuro?”

La educación académica

La educación académica

La educación académica es esencial para que desarrolles tu máximo potencial. A medida que vayas formándote, cultivarás capacidades y talentos que te ayudarán a satisfacer tus futuras responsabilidades. La educación académica que adquieras será muy valiosa para ti a lo largo de tu vida.

Los estudios te prepararán para ser útil a la sociedad. Te ayudarán a proveer mejor para ti, para tu familia y para quienes te necesiten. También te ayudarán a ser un consejero(a) y compañero(a) más prudente para tu futuro cónyuge, y un maestro(a) informado(a) y más eficiente para tus futuros hijos.

Estudiar es una inversión de tiempo y esfuerzo que produce grandes recompensas y te abrirá las puertas de oportunidades que de otro modo estarían cerradas para ti. Estudiar también aumenta tu capacidad de reconocer lo que es bueno en tu vida.

Planifica hoy mismo obtener cualquier formación académica o profesional que sea accesible para ti. Ten la disposición de trabajar diligentemente y de hacer sacrificios, si fuera necesario. Establece metas educativas y compártelas con tus padres, otros miembros de tu familia, amigos y profesores para que puedan darte apoyo y ánimo.

Mantén el entusiasmo por aprender durante toda tu vida. Encuentra gozo al seguir aprendiendo y expandiendo lo que te interesa. Elige participar activamente en las oportunidades de aprendizaje que se te presenten.

Pregunta: “¿Cómo puede una educación académica beneficiarme a mí y a mi futura familia?”

La familia
La familia

La familia

El ser parte de una familia es una gran bendición. Tu familia te puede proporcionar compañía y felicidad, ayudarte a aprender principios correctos en un ambiente de cariño y prepararte para tener una vida de éxito.

Las familias fuertes requieren esfuerzo. Tú puedes contribuir para alcanzar esta meta. Sé alegre, servicial y considerado(a) con los miembros de tu familia. Muchos de los problemas que surgen en el hogar ocurren cuando los miembros de la familia hablan y actúan de manera egoísta o descortés.

Procura ser un pacificador(a) en lugar de fastidiar, pelear y discutir. Demuestra amor por los miembros de tu familia por medio de palabras y acciones. Tu buen ejemplo puede marcar la diferencia en el fortalecimiento de tu familia.

Honra a tus padres, demostrándoles amor y respeto. Sigue su consejo y ten la confianza para hablar con ellos sobre lo que ocurre en tu vida. Fortalece las relaciones que tienes con tus hermanos y hermanas y verás que pueden llegar a ser tus mejores amigos.

Ten la disposición de ayudar con las tareas del hogar. Participa en las actividades familiares sanas y cultiva o inicia tradiciones familiares. Sé paciente y diligente mientras tratas de hacer eso posible.

Lo que hagas dentro de tu familia te preparará para ser esposo o esposa y padre o madre algún día. Ponte la meta de formar tu futura familia dentro de los vínculos del matrimonio.

Pregunta: “¿Estoy ayudando para hacer de mi hogar un lugar feliz y seguro?”

La sexualidad

La sexualidad

La sexualidad es parte de la vida y hace posible que un hombre y una mujer se unan para expresar su amor el uno por el otro, crear hijos y formar una familia.

No permitas que otras personas te persuadan a pensar que es correcta la intimidad sexual antes del matrimonio. No lo es. El evitar la relaciones sexuales a una edad temprana te preparará para tener un matrimonio fuerte en el que puedas traer hijos al mundo como parte de una familia amorosa y unida. También te protegerá del daño emocional y de las enfermedades de transmisión sexual.

Cuando tengas novio o novia, trátense entre sí con respeto, no como objetos para satisfacer deseos lujuriosos y egoístas. Evita cualquier contacto físico que pudiera llevarte a tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Sé completamente fiel a tu cónyuge después del casamiento.

Evita situaciones que provoquen una mayor tentación, como las actividades hasta tarde en la noche, las actividades que incluyan pasar la noche fuera de casa o las actividades que no cuenten con la supervisión de un adulto. Si te encuentras en una situación que hace que te sientas incómodo(a), ten la disposición de irte antes de comprometer tus normas. No participes en conversaciones que despierten emociones sexuales ni en ningún tipo de pornografía y no envíes fotografías reveladoras tuyas a otras personas.

Haz un compromiso personal para evitar la intimidad sexual antes del matrimonio. Tus palabras y acciones animarán a los demás a hacer lo mismo.

Pregunta: “¿De qué manera me permite tener una vida sexual sana y segura en el futuro el establecimiento de unas pautas claras en mi juventud?”

La relación con el sexo opuesto
La relación con el sexo opuesto

La relación con el sexo opuesto

En algún momento de tu vida llegará el día en el que tu familia y tú se sientan cómodos con que salgas con otros jóvenes de tu edad.

Salir con tus amigos te puede servir para aprender y poner en práctica aptitudes sociales, cultivar amistades y divertirte sanamente. No obstante, no debes salir con alguien del sexo opuesto hasta que hayas desarrollado la madurez necesaria. Si lo haces, ten cuidado. El contraer una relación seria con alguien cuando se es muy joven, puede limitar la cantidad de personas que puedas llegar a conocer y quizá llevarte a actos que podrían poner en peligro tu futuro.

Invita a tus padres a que conozcan a las personas del sexo opuesto con las que sales. Decide salir únicamente con personas que tengan normas morales elevadas y respeten las tuyas. Planifica salir con personas del sexo opuesto en actividades que sean seguras, positivas y económicas y ve solamente a lugares donde puedas mantener tus normas.

Sé amable y respetuoso(a) cuando invites a alguien a salir en una cita o cuando aceptes o rechaces la invitación de otra persona. Sé considerado(a) al expresar tus sentimientos o al escuchar a otra persona expresar los suyos.

Cuando sea el momento adecuado, ponte la meta de encontrar a alguien con quien puedas casarte y puedas formar una futura familia. Elige a alguien con quien puedas compartir el resto de tu vida.

Pregunta: “¿Cómo puedo ser una buena influencia cuando llegue el momento de salir con personas del sexo opuesto?”

Las amistades
Las amistades

Las amistades

Todos necesitan buenos amigos. Los amigos de verdad serán una fuente de compañerismo, apoyo, aprendizaje, consuelo, fortaleza y gozo en tu vida.

Tus amigos influirán en tu modo de pensar y actuar, e incluso ayudarán a determinar la persona que llegarás a ser. Los buenos amigos te ayudarán a ser una persona mejor y harán que tengas una buena vida.

Elige amistades que tengan los mismos valores que tú, para que puedan fortalecerse y ayudarse unos a otros. La clave de tener buenos amigos es ser un buen amigo(a) de los demás. Demuestra verdadero interés y que te preocupas por los demás. Trata a todos con bondad y respeto, y evita juzgarlos y criticarlos.

No participes en ninguna forma de intimidación o agresión. Haz un esfuerzo especial por ser amigo(a) de aquellos que sean tímidos, que se encuentren solos, que tengan necesidades especiales o que sientan que no son parte del grupo.

Al procurar tener amistad con los demás, no comprometas tus normas. Encuentra amigos que te motiven a hacer buenas cosas; sé un ejemplo estés donde estés, ya sea en tu hogar, en la escuela o en tu comunidad. Si participas en una actividad positiva, invita a tus amigos a que te acompañen. Al hacerlo, puedes ayudarlos a vivir una vida sana y feliz.

Pregunta: “¿Qué clase de amigo(a) soy para los demás?”

La música y el baile

La música y el baile

La música tiene una profunda influencia en tu mente y en tu comportamiento. Puede enriquecer tu vida, ser una fuente de inspiración y acercarte a muchas cosas buenas.

Elige con cuidado la música que escuches. Presta atención a lo que sientas cuando estés escuchando. Cierta música puede tener mensajes negativos y destructivos. No escuches música que fomente la inmoralidad o ensalce la violencia, ya sea por medio de su letra, su ritmo o intensidad. No escuches música que utilice lenguaje grosero u ofensivo ni que promueva prácticas perversas. Esa clase de música puede reducir tu sensibilidad a las cosas buenas.

Al escuchar música, sé amable con los que te rodeen; mantenla a un volumen razonable y quítate los auriculares cuando otras personas se dirijan a ti o deseen que seas parte de sus actividades.

El baile puede ser divertido y puede darte la oportunidad de conocer a otras personas; sin embargo, también puede ser inapropiado. Al bailar, evita posturas, contacto o movimientos que insinúen un comportamiento sexual o violento o que sea inapropiado de alguna otra forma.

Asiste solo a los bailes en los que la manera de vestir, el arreglo personal, la iluminación, la letra de las canciones, la música y la diversión contribuyan a crear un ambiente sano en el que puedas disfrutar sin comprometer tus normas.

Pregunta: “¿La música que escucho me ayuda a tener un lenguaje, un comportamiento y pensamientos sanos?”

La diversión y los medios de comunicación

La diversión y los medios de comunicación

Vives en una época de tecnologías maravillosas que te dan fácil acceso a una amplia variedad de información y de entretenimiento, que pueden aumentar tu capacidad para aprender y comunicarte.

Sin embargo, cierto entretenimiento y cierta información pueden alejarte de una vida sana. Algunos medios de comunicación muestran de manera engañosa que el mal es algo normal, divertido o emocionante, que no tiene consecuencias negativas.

Elige sabiamente al usar los medios de comunicación, que incluyen internet, teléfonos celulares (móviles), videojuegos, televisión, radio, libros y revistas. Cualquier cosa que leas, escuches o mires tiene un potente efecto en ti.

Evita todo lo que sea vulgar, inmoral, violento o pornográfico. Ten el valor del salir del cine, cambiar la música, o de apagar la computadora, la televisión o el dispositivo celular (móvil) si lo que ves u oyes no es apropiado.

La pornografía es especialmente peligrosa y adictiva. Lo que podría comenzar como una búsqueda para satisfacer la curiosidad puede convertirse en una adicción que te llevará a una conducta destructiva y debilitará tu autocontrol y autoestima. Si te has expuesto a cualquier tipo de pornografía, aléjate de ella inmediatamente.

Ten cuidado de que el uso que haces de los medios de comunicación no afecte a tus relaciones personales con los demás. El pasar largos periodos usando internet o un dispositivo celular (móvil), jugando con videojuegos, viendo la televisión u otra clase de medios puede alejarte de tener una relación provechosa con otras personas, en especial con tu familia y tus amigos.

Si no estás seguro(a) de que algo sea apropiado para ver o escuchar, habla con tus padres u otro adulto en quien confíes.

Pregunta: “¿En qué forma influyen los diferentes tipos de medios de comunicación en mis pensamientos y acciones?”

El modo de vestir y la apariencia

El modo de vestir y la apariencia

Tu vestimenta y apariencia personal transmiten a otras personas lo que piensas sobre ti, cuáles son tus valores y cuánto te respetas a ti mismo(a) y a los demás.

Cuando estás bien arreglado(a) y vistes de manera recatada, ejerces una buena influencia en las demás personas. Tu vestimenta y apariencia influyen en la forma en que tú y los demás se comportan. Ponte ropa que sea recatada y que no sea ostentosa o cara de forma innecesaria. La ropa inmodesta es cualquier prenda que sea demasiado ajustada o provocativa.

Nunca rebajes tus normas de vestir y no utilices una ocasión especial como excusa para ser inmodesto(a). Cuando te vistes de manera inmodesta, puedes dar la impresión de que estás haciendo uso de tu cuerpo para llamar la atención y obtener aprobación.

Ya seas un hombre o una mujer joven, debes ser pulcro(a) y limpio(a), y evitar ser extremo(a) en la forma de vestir, en el peinado y en el comportamiento.

Debes elegir ropa modesta cuando participes en deportes. No te desfigures con tatuajes y evita perforarte el cuerpo, aparte de unos pendientes sencillos (caravanas, aretes o zarcillos). Recuerda que aunque las modas cambien, tus normas no deben hacerlo.

Si no estás seguro(a) de lo que es apropiado para vestir, solicita la ayuda de tus padres o tus líderes. Tu modo de vestir y tu apariencia te ayudarán ahora a prepararte para futuras situaciones en la vida.

Pregunta: “¿Me sentiría cómodo(a) con mi apariencia en frente de otras personas, mis padres y mi familia incluidos?”

El Lenguaje
El Lenguaje

El Lenguaje

La forma en que te comunicas debe reflejar quién eres. El lenguaje limpio es la evidencia de una mente brillante y sana. Tus palabras se deben usar para elogiar, animar y edificar a los demás.

Elige amistades que usen un buen lenguaje y ayuda a los demás a mejorarlo por medio de tu ejemplo. Ten la disposición de alejarte o de cambiar de tema con cortesía cuando los que te rodeen utilicen un lenguaje inapropiado.

Sé amable y positivo(a) al hablar de los demás. Elige no insultar ni degradar a otras personas, ni siquiera en broma. Evita el acoso, el chisme y hablar con enojo. Si te sientes tentado(a) a decir cosas duras o hirientes, no digas nada.

No utilices lenguaje ni gestos profanos, vulgares o groseros, no cuentes chistes ni historias sobre actos inmorales.

Recuerda que estas normas del uso del lenguaje se aplican a todas las formas de comunicación, incluso en los mensajes de texto en un teléfono celular o al comunicarte por internet. Si has adquirido el hábito de usar un lenguaje que no está de acuerdo con esas normas, tal como decir malas palabras, hacer burla, contar chismes o hablar con enojo a los demás, puedes cambiar. Pide a tu familia y a tus amigos que te apoyen en tu deseo de utilizar un buen lenguaje.

Pregunta: “¿Qué dicen de mí las palabras que digo?”

La honradez

La honradez

Sé honrado(a) contigo mismo(a) y con los demás en todo momento. Ser honrado(a) significa decidir no mentir, no robar, no estafar ni engañar de ninguna forma.

Si eres honrado(a), tendrás paz mental y autorespeto y serás digno(a) de la confianza de los que te rodean.

La falta de honradez te perjudica tanto a ti como a los demás. Si mientes, robas o haces trampas, te perjudicas tú y tu relación con los demás. El ser honrado(a) mejorará tus oportunidades futuras y tu capacidad para tomar buenas decisiones.

Sé honrado(a) en la escuela y en tu trabajo; decide no hacer ninguna clase de trampas. No trates de justificar que el ser deshonesto(a) es aceptable, aun cuando los demás piensen que no tiene importancia, que es normal o que todo el mundo lo hace.

Debes ser una persona íntegra. La integridad está estrechamente relacionada con la honradez. Significa pensar y hacer lo correcto en todo momento, sin importar las consecuencias. Cuando tienes integridad, tienes la disposición de vivir de acuerdo con tus normas y creencias, aun cuando nadie esté mirando.

Elige vivir de tal forma que tus pensamientos y tu comportamiento estén siempre en armonía con principios correctos. Pregunta: “¿Soy honrado(a) en todo lo que pienso, digo y hago?”

La libertad de escoger

La libertad de escoger

Puedes elegir entre el bien y el mal y actuar por ti mismo(a). Después de la vida en sí, el derecho de dirigirla es uno de nuestros dones más grandes.

Una de las claves para tener éxito en la vida es aprender a usar esta libertad sabiamente. Tú eres responsable de las decisiones que tomes. Aunque tu familia y amigos cometan errores, tú puedes tomar buenas decisiones. Debes tener la valentía moral de permanecer firme en tu determinación de elegir bien, aunque tengas que permanecer solo(a). Al hacerlo, darás el ejemplo que otras personas pueden seguir.

Si bien eres libre de elegir tu curso de acción, no eres libre de elegir las consecuencias. Ya sea para bien o para mal, las consecuencias son el resultado natural de las decisiones que tomas.

Algunas malas decisiones pueden ocasionar placer mundano temporal, pero esas decisiones retrasan tu progreso y te conducen a la angustia y a la desdicha. Las buenas decisiones conducen a la verdadera felicidad y paz mental.

Eres responsable de lo que hagas con tus talentos y aptitudes y de la forma en que utilices el tiempo. Usa el tiempo sabiamente y decide realizar muchas cosas buenas por tu propia voluntad. Pregunta: “¿Están mis decisiones llevándome hacia la felicidad verdadera en el futuro?”